La porción

Una puerta hacia la Realidad

Trumá 5780
Rabino Shmuel Rabinovich - Rabino del Kotel HaMaaraví y Los Lugares Santos
En la parashá de esta semana, Trumá, somos llevados a un mundo que es extraño para el hombre moderno, a pesar de ser mágico y asombroso. Leemos las detalladas instrucciones para la construcción del Mishkán, el Tabernáculo, el Templo temporal que acompañó al pueblo judío hasta que se edificó el Beit HaMikdash en el Monte del Templo en Jerusalén.

Las instrucciones incluyeron el área del Tabernáculo, la altura, el material de las paredes, la conexión de las tablas de madera, los materiales para el techo y cómo debían cerrarse sus aperturas; qué se utilizaría para cada cosa y dónde debían estar ubicadas. No podemos evitar preguntarnos: ¿para qué necesitamos saber todos estos detalles?

Los sabios del Talmud y el Midrash trataron con estos temas a través de una perspectiva ideológico-simbólica. Según su opinión, cada detalle representa una esencia específica que existe en cada generación y en cada cultura. El Mishkán no era simplemente una estructura temporal. Estuvo de pie por varios siglos hasta que su rol fue completado, pero la importancia de lo que representó nunca desapareció. Por esta razón, miles de años después, a pesar de que el Tabernáculo ha cesado de existir, los judíos escuchamos todavía esta parashá una y otra vez, e intentamos comprender, con la ayuda de nuestros Sabios, cuáles son los mensajes que debemos aprender.

Así, por ejemplo, el objeto principal en el Tabernáculo era el Arca del Pacto. Este Arca estaba ubicada en el espacio más sagrado del Mishkán: el Kodesh HaKodashim (el Santo Sanctorum). El Arca contenía las dos tablas que Moshé había bajado del Monte Sinaí, engravadas con los Diez Mandamientos que había escuchado en la Revelación en el Monte Sinaí. Cuando tomamos conciencia de que el objeto principal era el Arca que contenía las Tablas del Pacto, comprendemos que el Tabernáculo tenía como objetivo preservar la memoria de la Revelación en el Monte Sinaí al ubicar allí la Torá entregada en aquel suceso.

El Arca, en consecuencia, representa a aquellos que contienen dentro suyo la Torá: aquellos que estudian Torá. Las siguientes frases dichas por los más grandes Sabios de Babilonia durante la época de los amoraítas lo demuestran:

El versículo, en relación al Arca, dice: “Lo cubrirás por dentro y por fuera” (Shemot 25:11). Rava dijo: esto se refiere a la idea de que cualquier estudioso de la Torá cuyo interior no se asemeja a su exterior, es decir, cuya muestra exterior de rectitud no es sincera, no se considera un estudioso de la Torá… Rabí Yanai dijo: pobre de aquel que no tiene un patio y de manera insensata construye un portón para un patio.”

(Talmud de Babilonia, Tratado de Yoma, página 72)

Si el Arca representa a los “talmidei jajamim”, los estudiosos de la Torá, debemos observar los componentes del Arca y deducir cuáles son las características esperadas en aquel que estudia Torá. El exterior del Arca estaba hecho de oro, al igual que su interior. Por ello, concluye Rava, un estudioso de la Torá debía ser alguien cuyo interior, su temor a D-os y sus cualidades emocionales, fueran idénticas a la imagen que proyectaban al exterior. Rabí Yanai dio un paso más y dijo que ser temeroso de D-os es lo principal. La Torá es sólo la entrada al mundo del servicio de D-os, el mundo de la responsabilidad y la devoción, de las cualidades positivas y del interés por el otro. Cualquiera que estudie Torá pero que no alcance estas características es como aquel que construye un portón que no lleva a ningún lugar.

El estudio de Torá tiene un objetivo. Podemos tomar a Moshé como el ejemplo del máximo “talmid jajam”. Nadie en toda la historia del pueblo judío estudió y enseñó Torá más que él, y sin embargo la Torá lo destaca por su humildad: “este hombre, Moshé, fue extremadamente humilde, mucho más que cualquier otro sobre la faz de la tierra” (Debarim 12:3). Cualquier persona que estudie Torá debe estar equipado con el siguiente conocimiento: la Torá es un portón, y es el portón adecuado y correcto, hacia un mundo de temeridad a D-os, lleno de cualidades positivas, honestidad y humildad.