La porción

Un cántico de compañeros

Shevií de Pesaj  5780

Rabino Shmuel Rabinovich - Rabino del Kotel HaMaaraví y Los Lugares Santos

El último día de Pesaj, conocido como “Shevií de Pesaj”, el Séptimo día de Pesaj, es un Yom Tov (fuera de la tierra de Israel, el día siguiente también es Yom Tov). Esto significa que se aplican todas las leyes propias de los días festivos, como por ejemplo: prohibir cualquier tipo de “melajá”, excepto aquellas relacionadas directamente con la comida y leyes similares.
¿Qué tiene de especial este último día de Pesaj? El quince de Nisán los Hijos de Israel abandonaron Egipto. De hecho, el momento de la liberación fue la noche anterior. Mientras Am Israel estaba en en sus casas, en medio de la noche, D-os castigó a los egipcios con la décima plaga, “La muerte de los primogénitos” - todos los primogénitos egipcios murieron. Esta plaga llevó a que el Faraón le dijera a los judíos: “¡Levántense y váyanse de entre mi pueblo!”.

 

El pueblo judío abandonó Egipto a la mañana siguiente y, durante seis días, viajó a través del desierto de Sinaí, hasta que alcanzaron las orillas del Mar Rojo. Mientras tanto, el rey egipcio cambió de opinión y dirigió a su ejército de carrozas a que persiguieran al pueblo recién liberado. Mientras los judíos estaban parados frente a las orillas del mar, el ejército egipcio se lanzó tras ellos. El pueblo de Israel estaba atrapado entre el mar y el ejército que lo perseguía, sin contar con ninguna chance razonable para la salvación.
Durante ese tiempo confuso y desesperante, estuvieron aquellos que optaron por rezar, y clamaron a D-os para que los salvara. Otros atacaron a Moshé y lo acusaron de haberlos llevado a esta peligrosa aventura. Estuvieron quienes, ante la desesperación, quisieron rendirse. Y los que prefirieron hacer un salto suicida hacia el mar con tal de no regresar a la horrenda esclavitud en Egipto. Entonces, la sorprendente directiva Divina fue dada:
“El Eterno dijo a Moshé: ‘¿Por qué clamas a Mí? Habla a los Hijos de Israel y diles que viajen. Y tú, eleva tu bastón y extiende tu mano sobre el mar y pártelo, y los Hijos de Israel que vayan por el medio del mar, sobre tierra seca.”
(Éxodo 14:15-16)
Esta es la descripción inicial del evento conocido como “La Partición del Mar Rojo”. Si leemos cuidadosamente desde el orden de los hechos, pareciera que los Hijos de Israel fueron ordenados a caminar dentro del mar antes de que éste fuera partido. Se les dijo que ingresaran al mar, y sólo entonces el mar se partió. Se les pidió a los Hijos de Israel que fueran socios en un acto Divino. Lo cierto es que D-os es omnipotente, pero Él exige que el hombre sea un socio activo, que tome parte en el proceso. Cuando los Hijos de Israel se pararon en la orilla del mar, el rol activo que se les pidió que cumplieran fue el de ingresar en el agua, con la fe de que D-os no los había abandonado; que Él, que los había sacado de Egipto, los salvaría de la misma manera de la adversidad de ese momento.
Recordamos “La Partición del Mar Rojo” al celebrar el último día de Pesaj. Recordamos estos grandes momentos en los que el pueblo tuvo el coraje de entrar con confianza al mar. Y entonces, los maravillosos eventos ocurrieron: el mar se partió en dos y los Hijos de Israel pasaron a través de él. Es importante mencionar que, después de La Partición del Mar Rojo, ellos entonaron el Cántico del Mar, algo que no habían hecho al ser liberados de Egipto. Este cántico emanó desde una sensación de sociedad. Los Hijos de Israel sintieron que habían sido partícipes en la victoria sobre los egipcios, y entonces se consideraron a sí mismos como meritorios de expresar sus sentimientos en una canción elevada y trascendental.
Toda la humanidad está experimentando actualmente una época muy difícil. Hay una gran cantidad de víctimas a causa del coronavirus, y estamos todos en nuestro hogar, intentando preservar nuestra salud y la de nuestros seres queridos. En todo el mundo, científicos y expertos están trabajando incansablemente para encontrar una cura y una vacuna en contra del virus, y esperamos y rezamos para que tengan éxito.
Con la ayuda de D-os, pronto la humanidad se sobrepondrá al virus y encontrará un modo de tratar con él. Cuando eso ocurra, estaremos todos parados como socios activos con nuestro líder celestial. Habremos hecho nuestra parte: siendo cuidadosos y meticulosos al cumplir con todas las directivas; al trabajar en encontrar soluciones; y, por supuesto, al rezarle al Creador del Universo. Cuando D-os nos ayude y nos provea la solución a esta plaga, nos será posible ponernos de pie y entonar un cántico como socios en la reparación del mundo y en el avance de toda la Creación, rápido y en nuestros días, Amén.