La porción

¡Atendamos la llamada!

Vaikrá 5780
Rabino Shmuel Rabinovich - Rabino del Kotel HaMaaraví y Los Lugares Santos
Esta semana comenzaremos a leer el tercer libro de la Torá, el libro de Vaikrá, o Levítico. Pareciera probable que, en vista de lo que está ocurriendo en el mundo por la expansión del Coronavirus, no podremos rezar en sinagogas, según lo ordenado por las autoridades. Estamos obligados a tomar estas directivas con seriedad, y seguirlas de manera responsable.

 

Debemos hacerlo: la gente debe rezar en su casa, de ese modo protegiendo su propia salud y la de los otros. Muchos de aquellos que vienen a la sinagoga en cada Shabbat y escuchan la lectura de la parashá semanal, no podrán hacerlo esta semana. Por eso, es recomendable leer la parashá de un jumash impreso, agregando un rezo especial por aquellos que están enfermos “Que el Shabbat te amerite un respiro en tu dolor, y que pronto seas curado”.

El libro de Vaikrá trata principalmente con halajot (leyes judías) relativas al Templo: leyes de sacrificios, pureza e impureza, leyes especiales para los kohanim (sacerdotes), entre otras. Por esta razón, nuestros Sabios se refieren a este libro como “Torat Kohanim”, el Libro de los Sacerdotes. Pero durante los últimos Siglos ha sido una costumbre referirse a los libros de la Torá según sus primeras palabras, y por ello se lo llama simplemente “Vaikrá”.

El Midrash HaTanaím (un midrash escrito por autoridades rabínicas del Siglo I y II) sobre Vairká, es también llamado “Torat Kohanim” o “Sifra”, y se dedica a clarificar versículos, examinarlos y tomar enseñanzas de ellos. Veamos qué es lo que los Sabios aprendieron del primer versículo de Vaikrá:

“Y Él llamó (vaikrá) a Moshé, y El Eterno habló (vayedaber) a él desde la Tienda de la Cita” - nos enseñan que la voz fue “cortada” y no se escuchaba por fuera de la Tienda de la Cita. ¿Acaso era porque la voz era baja? Está escrito “Y él escuchó la voz” (Bamidbar 7:89) - la voz distintiva descrita en las Escrituras (Salmos 29:47) “La voz del Eterno, con poder; la voz del Eterno, con gloria; La voz del Eterno rompe los cedros del Líbano… La voz del Eterno corta las llamas de fuego…”. ¿Por qué, entonces, (si la voz era tan potente), está escrito “desde la Tienda de la Cita”? Aprendemos que la voz “se cortaba” y no trascendía los confines de la Tienda de la Cita.”

(Sifra, Dibura deNedabah, 2)

Este midrash es referido brevemente en el comentario de Rashí a este versículo: “La voz (Divina) emanaba y llegaba hasta los oídos de Moshé, mientras (el resto) de Israel no la oía”. Si fue así, este era un fenómeno único y sorprendente. Una voz increíblemente potente era escuchada sólo por una persona: Moshé. ¿Qué significa esto?

El fundador del movimiento jasídico, Rabí Israel “Ba’al Shem Tov” (Ucrania 1700-1760) escribió acerca de ésto con penetrante sabiduría. Él dijo que aquella voz grandiosa, la voz de D-os, fue oída en el corazón de todas las personas. No hay nadie que no pueda escuchar a D-os hablándole a él, con Su voz viniendo de la Torá, a través de la historia, de los numerosos eventos, de la realidad… El hombre oye a D-os, pero es su responsabilidad escuchar y reconocer esa voz. Moshé estaba en tan alto nivel que podía oír la voz de D-os dándole los mandamientos de la Torá. Otra persona, incapaz de reconocer la voz de D-os, no hubiera podido oírlo.

Qué importante es para todos nosotros esta enseñanza en medio de la triste situación que estamos viviendo. El hombre moderno, acostumbrado a controlar las fuerzas de la naturaleza, de pronto se encuentra fuera de control. El Coronavirus está causando estragos en la humanidad, y los sistemas sobre los que nos apoyábamos se han convertido en inestables: el apoyo de la rutina, del trabajo, de la tranquilidad financiera, de nuestras actividades, de la ciencia, de las entidades públicas, de la sociedad y del placer. El orden mundial ha sido tan afectado que nos lleva a formularnos una importante pregunta: ¿En qué podemos apoyarnos realmente?

Toda la Torá, desde la primera página y hasta la última, lleva el siguiente mensaje: D-os le habla al ser humano. ¡Esuchémoslo!

Estamos viviendo un tiempo extremadamente desafiante, especialmente aquellos que no la están pasando bien. Seamos nosotros los que reconocen la voz de D-os a través de los eventos que nos rodean. Seamos los que aprenden la lección que se nos está impartiendo. Seamos los que comprenden que el Coronavirus no es simplemente un fenómeno natural, sino un llamado para mejorarnos y progresar.

Deseándoles a todos, el pueblo judío y el resto de la humanidad, ¡Una buena salud!