La porción

Vivir en el Reino de Hashem - Rosh HaShaná 5780

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Rabino Shmuel Rabinovich - Rabino del Kotel HaMaaraví y Los Lugares Santos
El próximo domingo a la noche celebraremos Rosh HaShaná, dos días festivos que abren el nuevo año del calendario judío. La mitzvá que más simboliza Rosh HaShaná es el toque del shofar. Muchos judíos, incluso aquellos que no frecuentan la sinagoga, hacen el esfuerzo de ir y escuchar el reverberante sonido del shofar. En honor a esta importante mitzvá, Rosh HaShaná es mencionada en la Torá como “Yom Truáh” (basado en el nombre de uno de los sonidos del shofar).

Además del toque del shofar, nuestros Sabios diseñaron rezos especiales que mencionamos en estos días, enfocados en las principales bendiciones: Maljuiot, Zijronot y Shofarot. Estos tres rezos acompañan el sonido del shofar y dilucidan el significado espiritual que el shofar para todo el pueblo judío.

El rezo de Maljuiot nos enseña que el sonido del shofar simboliza el reinado de Hashem en el mundo. En el momento en que comenzamos el nuevo año, estamos coronando a Hashem como Rey del Universo y esto lo declaramos al tocar el shofar. En honor a Rosh HaShaná Hashem Se revela nuevamente al mundo, incluso con más fuerza. Observamos el shofar, escuchamos su sonido, y permitimos esta revelación cuando traemos la luz de Hashem a nuestros corazones y reconocemos Su reinado sobre nosotros. Ahora bien, “reinado” es un término extraño para la gran mayoría de la humanidad en el siglo XXI, pero la tarea original del rey era gobernar sobre un pueblo y garantizar su bienestar. También reconocemos el hecho de que Hashem es la fuente del bien y la abundancia, del amor y la compasión, y ese es el modo en que coronamos a Hashem sobre el universo.

El reinado de D-os sobre el mundo tiene implicaciones adicionales. Hashem tiene valores y principios que Él mantiene y respalda. “Coronar a Hashem sobre el mundo” es también reconocer el hecho de que Él nunca dejará que el mal sea el vencedor. Por ello, Rosh HaShaná es también el Día del Juicio. En este día, conducimos una auto-examinación y nos aseguramos de que estamos sirviendo al Bien en este mundo y no, D-os no lo permita, al Mal.

El rezo de Zijronot expresa el siguiente principio: Hashem juzga a toda la raza humana porque El se preocupa por el bienestar y quiere que la gente continúe por la senda correcta.

Una persona puede ganar un juicio, pero también puede perderlo. La derrota puede ser dolorosa, entonces, ¿Qué debería hacer? ¿Cómo puede uno salir victorioso en el juicio?

Encontramos la respuesta en el rezo de Zijronot:

“¡Bienaventurado es el hombre que no Te olvida, y el ser humano que se esfuerza por Tí! Pues los que Te buscan nunca tropezarán, y los que confían en Tí no serán avergonzados”.
(Parte del rezo de Mussaf de Rosh HaShaná)

Nuestra respuesta como judíos creyente es la siguiente: fe. Recordamos y conocemos la bondad que Hashem nos provee, el Pacto que hizo con Am Israel, y en honor de ese Pacto celebramos el inicio del nuevo año.

En “Arba’á Turim”, el libro escrito por Rabí Yaacov ben Asher, una de las máximas autoridades halájicas del siglo XIV (Alemania 1269 - España 1343), se describen las preparaciones para Rosh HaShaná con gran asombro:

“No hay otro pueblo como aquel que conoce la naturaleza de su D-os!... Por lo general, cuando una persona debe afrontar un juicio en este mundo, se viste de negro… porque no sabe cuál será el resultado. Pero el pueblo de Israel no hace así. Ellos visten de blanco y se cubren de blanco… comen, beben, y están felices en Rosh HaShaná, porque ellos saben que Hashem, el Amo del Universo, realizará un milagro para ellos.”
(Arba’á Turim, Oraj Jaim, 581)

Nosotros creemos que Hashem juzga a toda la humanidad en Rosh HaShaná, y cuanto más grande sea nuestra comprensión del reinado Divino, más grande será nuestra fe en que ganaremos el juicio y seremos inscriptos para un buen y feliz año.

Rosh HaShaná es la oportunidad de cada uno de nosotros de elegir bien, de elegir el camino de Dios: reconocer Su bondad y Su reinado, y poner nuestra fe en Él.

Rezamos y anticipamos que el nuevo año traerá una abundancia de luz y felicidad, verdad y justicia, compasión y benevolencia a este mundo. Esperemos que este año sea el año en el que nos mantengamos fieles a la verdad y al bien. Que este año sea bueno y dulce, un año de berajá lleno de amor, y que ameritemos ver la redención completa, pronto en nuestros días.