La porción

Simjat Torá 5780

 Cada persona es un mensajero - Simjat Torá

Rabino Shmuel Rabinovich - Rabino del Kotel HaMaaraví y Los Lugares Santos

 En Simjat Torá, que festejamos luego de los siete días de Sucot, todas las sinagogas se regocijan con las Hakafot: los extensos bailes con los Sifrei Torá. Esta alegría representa el fin del ciclo anual de la lectura de la Torá que ocurre en cada Shabbat, desde el principio del libro de Bereshit y hasta el final de Debarim. Expresamos nuestra alegría por haber ameritado culminar un nuevo ciclo de lectura de la Torá con el fragmento de VeZot HaBerajá, y comenzamos desde el principio una vez más.

La lectura de la parashá semanal cada Shabbat es, de hecho, un estudio de Torá del que se espera que todo judío participe. Obviamente, cualquiera que desee intensificar su conocimiento y comprensión del mundo espiritual del Judaísmo no debe limitarse simplemente a escuchar la lectura, sino que además precisa hacerse un tiempo adicional para poder estudiar la abundante riqueza que ofrecen los libros judíos. Sin embargo, leer la parashá de la semana en la sinagoga cada semana simboliza el estudio básico de la Torá del que todos participan.

Los sentimientos de felicidad que surgen de este día articulan el profundo sentido que el pueblo judío ha mantenido a lo largo de las generaciones respecto de la Torá, y que sigue sintiendo hasta el día de hoy. La Torá no es el remanente de una religión antigua en donde sólo se contienen rasgos de un folklore en común. La Torá es un sistema espiritual que abarca la totalidad de la realidad de un judío creyente, transformando lo que podría ser una vida gris y triste en una existencia exaltada y sagrada con un propósito Divino.

Uno de los grandes líderes del pueblo judío de las últimas generaciones fue el Rebbe de Gur, Rabí Abraham Mordejái Alter, conocido por haber escrito el libro “Imrei Emet” (Polonia 1866 - Israel 1948). El “Imrei Emet” (así lo llamaban, en honor a su libro) fue uno de los líderes espirituales de la colectividad judía de Polonia e invirtió mucho esfuerzo para respaldar los primeros asentamientos judíos en la tierra de Israel. En su libro, el menciona una cita sorprendente, que expone la percepción de totalidad en el significado de la vida y el rol del Judaísmo. Él asegura que “toda persona en este mundo es un mensajero que debe despertar el punto de la verdad” (Imrei Emet, parashat Shelaj).

Primero, el Imrei Emet nos enseña que toda persona es un mensajero. El hombre no está viviendo en este mundo de manera arbitraria. Todo ser humano tiene una misión, un objetivo, un propósito por el cual vive.

Segundo, hay verdad en este mundo. La verdad no está expuesta, sino que debe ser despertada. Pero existe, late. La verdad define la realidad y afecta los distintos procesos. Está oculta, pero existe un modo de despertarla. Y no sólo una manera, sino una colección de modos que pueden despertar el punto de la verdad.

La misión dada al hombre, a cualquiera de nosotros, es la de despertar el punto de la verdad. No sólo exponer la verdad y el bien, sino “despertarlo”. Descubrir y activar la verdad, llevarla a un nivel de consciencia: la verdad debe estar alerta y visible. Podemos decir que muchos sentirán la existencia de esta misión de manera intuitiva.

Esta no es una misión simple. Es difícil asumir que el hombre ha sido enviado a esta misión sin ninguna guía. La Torá abarca nuestra completa existencia, dirige la vida de un judío creyente y despierta la verdad en todo lo que hacemos: en nuestras relaciones maritales y familiares, entre amigos, en las finanzas, en trabajar nuestros instintos personales, entre otros aspectos.

La Torá es, en consecuencia, un manual vivo y detallado para el modo en que debemos cumplir nuestra misión. Estudiar Torá es el primer y más fundamental paso en las áreas más importantes de nuestra vida. Esta aproximación a la Torá, sostenida por el pueblo judío desde tiempos inmemoriales y hasta el día de hoy, es el prerrequisito para la alegría cautivante de Simjat Torá.

Completamos la lectura de la Torá, e inmediatamente volvemos a comenzar. No hay freno; ni siquiera por un día. De aquí debemos comprender que la Torá es la fuente de significado de nuestras vidas. Y del amor y el apego a las mitzvot, celebramos Simjat Torá con la mayor de las alegrías y con devoción a esta misión.