La porción

¿Qué beneficio tiene la cuarentena? - Tazría/Metzorá

 Rabino Shmuel Rabinovich - Rabino del Kotel HaMaaraví y Los Lugares Santos

Las dos parashiot que leemos este Shabbat son Tazría y Metzorá. Ambas se ocupan de temas que no tiene una implicancia directa en nuestros días: las leyes de pureza e impureza, con una importante sección dedicada a leyes relativas al metzorá, aquel que sufría una enfermedad en la piel. De acuerdo con lo que está escrito en estas parashiot, una persona que sufría de distintos tipos de enfermedades epidérmicas debía pasar por un complicado proceso de purificación que incluía distintos períodos de cuarentena, que variaban según el caso. Al final del proceso, debía ofrecer un sacrificio en el Beit HaMikdash.

Al examinar estas parashiot, debemos comenzar desde una premisa básica: estas no eran enfermedades contagiosas, y el proceso de purificación no incluía de ningún modo actos higiénicos o médicos. Hay una serie de evidencias de ésto, y los comentaristas se han ocupado al respecto de manera extensiva. Para nuestro propósito, una evidencia será suficiente: la Torá escribe que la persona cuya enfermedad de la piel se haya expandido a todo su cuerpo y no tiene ningún espacio “libre” de ella, se considera pura. Si fuese una enfermedad contagiosa, la determinación de purificar a la persona “enferma” en tal estado sería completamente ilógica.

Lo que está siendo discutido, entonces, es una “enfermedad” de naturaleza espiritual. Por lo tanto, la actitud hacia ella debe enfocarse desde una cierta perspectiva en la persona, la sociedad y en la relación entre el cuerpo y el alma. Por lo general, tratamos con predicamentos espirituales-morales-sociales defectuosos, cuyos errores son expresados no sólo en la trama social o en el estado emocional de la persona, pero también en su estado físico. Suena extraño, pero diferentes filósofos de distintas épocas han estado muy preocupados por la interacción entre los procesos emocionales y los físicos, e intentaron encontrar una explicación a los fenómenos psicosomáticos. Este es un campo que todavía no está completamente comprendido incluso por los grandes investigadores, pero la actitud espiritual-moral de la Torá en lo relativo al “metzorá” apunta a que efectivamente pueden haber cuestiones espirituales-emocionales expresadas en dolencias físicas.

Los Sabios del Midrash explican lo siguiente:

“Así han enseñado nuestros maestros: la aflicción llega (a uno) por once razones: por idolatría, por profanar el nombre de D-os, por promiscuidad, por robo, por calumnias, por falso testimonio, al juez que pervierte la justicia, por jurar en vano, sobre aquel que ingresa a un territorio que no le pertenece, sobre aquel que tiene pensamientos falsos, y sobre aquel que instiga peleas entre hermanos. Y hay quién dice, por ‘el mal de ojo’”.

(Midrash Tanjuma en Metzorá, simán 4)

El proceso que el “metzorá” debía atravesar incluía períodos de cuarentena. Esta cuarentena puede ser interpretada como un castigo, o como un importante proceso educacional. ¿Qué es lo primero que pensamos acerca de la cuarentena? Hoy en día, cuando toda la humanidad le teme al coronavirus, muchos consideramos el sentido social de la cuarentena a la que nos hemos visto forzados. Una cosa está clara: la cuarentena desconecta al individuo de la sociedad.

Esta desconexión nos coloca en un estado existencial diferente. Nuestro estado normal y natural incluye la vida social. Esto es emocionalmente sano. Una persona que vive en soledad por un período extensivo de tiempo puede perder la cordura; e incluso, cuando pensamos acerca de una reparación moral, no podemos encerrarnos. La moralidad tiene sentido sólo cuando la persona entra en contacto con otros y crea relaciones. La cuarentena es, en consecuencia, un estado irregular del ser. A veces tenemos que abandonar nuestro estado normal y experimentar la vida de manera diferente - en soledad.

Una persona que cometía una transgresión, especialmente si peca en lo relativo a él y su prójimo, debía entrar en cuarentena. Es decir, tenía la oportunidad de separarse de la sociedad que contrastaba con sus propios valores, para liberarse de las presiones que surgen de la constante búsqueda de estatus social y respeto. Cuando una persona está en soledad, tiene la habilidad de ser seriamente introspectiva, de descubrir sus deseos ocultos, sus temores latentes, sus fortalezas únicas. Este período de cuarentena puede ser un trampolín hacia una vida de mejor cualidad, una vida reparada.

Sea la voluntad que ameritemos el cumplimiento del versículo: “ningún daño caerá sobre tí, ni ninguna plaga se acercará a tu tienda” (Tehilim, Salmo 91), y que regresemos a los buenos días a la vez que reparamos nuestros caminos.